Gabriel Milito no disfrazó la derrota de Chivas. Tras el 0-2 ante Querétaro en el Akron, el entrenador reconoció que las imprecisiones condicionaron el partido y que su equipo fue de más a menos. La postura que dejó en su conferencia recogida por el club tiene dos partes: corregir fallas concretas y mantener la idea general de juego.
El error que alteró el plan
El gol de Alí Ávila al 11 llegó después de una imprecisión en la salida rojiblanca. Desde entonces Chivas tuvo que perseguir el resultado frente a un Querétaro que pudo elegir momentos para replegarse y atacar el espacio. El segundo tanto, de Mateo Coronel al 67, llegó precisamente en una transición. La crónica oficial permite separar las ocasiones creadas del dato final: Guadalajara buscó, pero no marcó.
Milito señaló que hubo más errores de lo habitual tras el primer golpe. Esa lectura encaja con la secuencia de los goles, aunque no exonera al equipo: recuperar la pelota y generar ataques también exige protegerse cuando una jugada se corta. Es una interpretación táctica de lo ocurrido, no un dato estadístico nuevo.
¿Cambiará Chivas su manera de jugar?
El técnico fue explícito en que pretende corregir, no abandonar el enfoque que le ha funcionado. Eso abre una pregunta para el siguiente partido oficial: ¿podrá Chivas conservar su iniciativa sin regalar el tipo de transición que Querétaro aprovechó? No hay respuesta todavía; será algo que medir en cancha, con alineaciones y rival confirmados.
Antes de la próxima jornada liguera habrá pausa por Fecha FIFA y un amistoso contra América el domingo 4 de octubre en Oakland, de acuerdo con el club. El apoyo directivo que Jesús Bernal reportó durante la semana y la crítica a este resultado son asuntos distintos: ninguno cambia que el cuerpo técnico tendrá que mostrar ajustes después del 0-2.